Pocos inversores hubieran creído, a finales de 2018, que acabarían el primer semestre del año con ganancias de doble dígito, más aún cuando las amenazas que tumbaron las bolsas en la última semana de diciembre –la guerra comercial, la desaceleración de la economía global y el Brexit– continúan sin resolverse.

Via:: El economista

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